Manifiesto de una obra en su atmósfera emocional

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“The portrait of anxiety” oil on linen 55×45 cm (London, 2018)

-Tiempo de ansiedades, tiempo de estrés.

La enfermedad de nuestra civilización es la adiaforización de nuestro comportamiento que circula a toda velocidad como las vías de nuestros subterráneos. Nos incapacitan para reaccionar a cualquier acto. Si no nos pasa a nosotros no va con nosotros.

El tsunami de información, opiniones, sugerencias, recomendaciones, consejos e insinuaciones, inevitablemente nos abruma en nuestros serpenteantes itinerarios vitales, la cual deriva en la actitud indiferente.

Hombres silenciados y de letras, tranquilos y educados que prefieren pensárselo dos veces antes de decir o emprender alguna acción. Esa sensación de ser una mera unidad estadística.

La pérdida de privacidad, intimidad, anonimato (vigilancia masiva), el derecho al secreto quedan fuera de las premisas de la sociedad de consumidores o son rutinariamente confiscados por los agentes de seguridad en la entrada. Todos somos consumidores de mercancías y las mercancías se han hecho para el consumo; puesto que todos somos mercancías, estamos obligados a crear una demanda para nosotros mismos.

Nuestro yo está difuso y disperso, desregulado e impersonalizado, pulverizado y desaminado por todo el enjambre humano, porque somos eso, enjambres de abejas haciendo nuestra función.

Sociedad confesional en la que permanecer fuera de ella supone un grave castigo condenado a ser confinado en una impersonalidad o no entidad, de su memoria.

Al perder la memoria, somos incapaces de plantear un cuestionamiento crítico de nosotros mismos y del mundo. Al perder los poderes de individualidad y asociación, perdemos la sensibilidad moral y política básica.

¿Como no sentirnos abrumados con todo esto? , ¿como no vivir en esta enfermedad que nos quita la vida sin darnos cuenta?. Somos la época de la ansiedad y el estrés, pero mi pregunta es como no serlo si todo esto nos envuelve la cara como una bolsa de plástico mortal en la que poco a poco nos quita la respiración.

Aunque esa bolsa, jamás… nos quitará las ganas de luchar para volver a coger una bocanada de aire fresco.-

 

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“Marble” Oil on linen 30x35cm (London, 2017)

-No me llores hija, no lo hagas nunca más… no permitas convertirte en mármol, en piedra pálida y fría. No caigas en lo más profundo y permitas que la araña te atrape entre sus hilos hasta ahogarte, estrangularte y notar como el veneno fluye dentro dentro de tus venas y entrañas.

No permitas vivir sin aliento, ni permitas vivir sin vida, deja que el calor del sol caliente tu tez e ilumine de nuevo tus días.-

 

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“Devil” Oil on linen 30x35cm (London, 2017)

-Un hombre decente puede esconder un mostruo en su interior. Lo que ocurre con ese mostruo en tiempos de paz, y si podemos contenerlo siempre en nuestro interior, es otra cuestión.

El diablo mostrado bajo diferentes máscaras, permanece dónde el ojo alcanza y existe también de manera oculta. Misterio de las acciones mostruosas sin monstruo y con acciones perversas perpretadas en nombre de nobles propósitos.

El deleite en los dones del Diablo ya recibidos, apropiados y consumidos, interiorizados y digeridos por todos nosotros…

Y lo difícil que es vivir acosados por dudas constantes…

La tentación de la tentación: un estado en el que uno es atraído, a fin de cuentas, por la subdeterminación, inconclusividad, lo incompleto del momento- ese elusivo y angustiosamente breve momento de libertad-, cuando ya eres libre de elegir, pero aún no has elegido y mantienes tu libertad intacta e ilesa. El mal no se elimina a la guerra o a las ideologías totalitarias. Hoy en día se revela con mayor frecuencia en la ausencia de reacción ante el sufrimiento del otro, al negarse a comprender a los demás, en la insensibilidad y en los ojos atrapados de una silenciosa mirada ética.-

 

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pork de cerca

“Politicians” Oil on linen 25x35cm (London, 2017)

-Cerdos, asesinos, tiranos, manipuladores, ladrones, sicarios, absurdos, idiotas, cocineros de enredos, brutales verbales, sádicos y masoquistas, destructores de alternativas, pensamientos y sabiduría.

Cánibales verbales y mentales, aniquiladores de la moral. Escándalos políticos y reality shows que llamamos política del presente. Cirujanos prefesionales de todas aquellas partes que deben ser amputadas.

Dictadores de la ley y el orden (violencia legítima). Atormentadores de nuestros deseos, tatuadores de nuestros temores y fragilidad.

En fín… como dirían ellos ¡El fin justifica los medios!

 

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“Freedom” Oil on linen 25x35cm (London, 2017)

-Ceguera impuesta, bocas cerradas, libertad mermada. No opines, no abras la boca, no tengas elección propia. Mira tras un velo de lo que tiene que ser verdad, ¿pero que verdad? LA NUESTRA.

No vales para nada. Tienes que ser esto, tienes que hacer lo otro. Debes ir aquí, debes ir allá. ¡Pero que dices…!, es una locura, no funcionará.

La felicidad no existe, la vida es más cruel de lo que te imaginas. Ten cuidado, te harán daño. Hay que tener miedo, no se puede hacer lo que te de la gana en esta vida.

¿Por qué te ríes? llora.

¿Por qué lloras?, sonríe.

¿Que opinarán los vecinos de tí, y de NOSOTROS?

Notar la presión en tu nuca que hace agachar la cabeza. Notar la presión que sube, sube y te aplasta, te aplaca, te destroza. Nudos en la garganta que te impiden gritar, nudos en la garganta que arden, queman hasta no poder dejar salir ni el silbido de una sílaba.

Vivir con el anhelo de lo que fuiste y de lo que nunca te atreviste hacer. Y lo peor de ello es llevar la mochila acuestas de esta culpa. La culpa de la cobardía. Porque desde luego si no lo hiciste es todo en cima, POR TU CULPA.

Vivir tras rejas blnacas, que te encierran. Alas que te cortan y te impiden volar. Vivir toda la vida en una jaula de hierro en la que solo podrás dar pequeños pasos viendo lo que se mueve a tan solo unos metros de ti.

Pero hay muchos más metros, muchos más kilómetros en el horizonte. Allá donde tus ojos no alcanzan a ver.

Estrés de no poder alcanzar, de no poder llegar, de no ser como aquel… TIC, TAC, TIC, TAC…El tiempo pasa, cada segundo eres más viejo, más feo, estás más muerto. Pero nunca te dijeron que ya estás muerto viviendo así. Crean muertos andantes para poder tapar sus propios complejos y miedos de lo que ellos nunca se atrevieron hacer.

Cementerios de ciudades llenas de gente sin ilusión, sin vida, sin NADA. Tropieza, cae, llora, ría, grita, vuela, sueña, haz locuras, equivócate, respira de nuevo, siente, haz el ridículo. VIVE y sobre todo, elige tu camino, que no lo eligan por ti.